Rara

 

 

12 de septiembre. 07:30h

Suena el despertador. He dormido mal. Hoy es un día raro. Quizá el peor día del año.

Me calzo una sonrisa y voy a despertar a mis pequeñajos.

Bajamos y preparamos el desayuno. Reviso mi móvil, en todos los chats hay el mismo comentario: POR FIN!. Resoplo por lo bajo. Yo no me siento así, me siento… rara.

Y en todos lados vídeos de padres bailando felices, pletóricos, derrochando -por los cuatro costados- una gran sensación de alivio y yo… sigo rara.

Después de muchos días de vacaciones, de aventuras, de estar juntos… hoy empieza el colegio.

Les acompaño a sus clases, con sus pequeños pupitres, sus compañeros de otros años, su tutora. Hay algunos niños nuevos. Todos se alegran de volver a verse. El reencuentro es cálido. Pero yo sigo con esa sensación tan rara.

Salgo por la puerta de la escuela. Se han formado algunos grupos de padres que hablan, y todos hablan de lo mismo: – «por fin! tengo unas ganas enormes de saltar y gritar.» dice uno.

-«Yo me voy de compras, tranquila».  dice una madre. «no veía la hora de que llegara este día» «es que tienen demasiadas vacaciones» «tendrían que empezar antes» «volvemos a la normalidad».

Y yo sigo con esa sensación  rara. Y me doy cuenta que realmente soy RARA porque soy la única en ese lugar que no tiene ganas ni de saltar, ni de bailar, ni de irme de compras, ni de estar tranquila… Sencillamente yo no estoy feliz al separarme de mis hijos. Estoy rara.

Se acabaron las aventuras, los picnics, la playa, el sol, las excursiones, los parques de atracciones, las vacaciones, las risas, los paseos en bici, ir a la piscina, escalar una montaña, montar un cine en la sala de casa, saltar de bomba con ellos, pasear por la arena, luchar con las olas, montar una pista de baile improvisada, salir a cenar el día que queríamos, hacer un pastel, ensuciarnos de harina, las guerras de globos de agua, jugar a las construcciones, ir al zoo, al parque, a las fiestas mayores, las luchas para que hagan los deberes, hacer los deberes, montar un karaoke, jugar con las consolas, jugar con los coches, llenar cada rincón de risas y jugar a disfrazarnos.

Para mi eso me da la vida. Hacer todas esas cosas con mis hijos, sin horarios, sin tiempos, sin prisas.

Y viendo lo que veo lo tengo claro: soy rara pero me encanta serlo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
A %d blogueros les gusta esto: